La corrupción afecta la política, la economía y los valores: Emilio Salazar

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Interfax Prensa

 

El gran mal que carcome a México, a la clase política y a sus instituciones es la corrupción, se sabe, pero peor que la corrupción en sí, es la impunidad, la falta de castigo, pues alienta el deterioro de las relaciones sociales en cualquier nivel, sostuvo el diputado federal de Chiapas, Emilio Salazar Farías.

“La corrupción está enquistada, no únicamente en las instituciones, sino en casi todas las relaciones sociales. Se manifiesta cotidianamente en la incapacidad de solidarizarnos con el que menos tiene o más sufre. Se hace presente cuando vamos a una escuela a pedir que pasen a nuestros hijos que reprobaron, o le damos para su refresco al tránsito”, matizó el integrante de la Comisión Permanente Bicamaral.

La corrupción desmiente la premisa esencial del Estado de Derecho, que es que todos están sujetos a la ley. Si las autoridades y los políticos involucrados en actos de corrupción no reciben el castigo que merecen, los ciudadanos en general no tienen ninguna razón para cumplir sus obligaciones. Hacer trampa y mentir, no son nada, con lo que roban los poderosos, piensan, “todas estas acciones apuntalan los actos de corrupción más grandes y de más impacto para el país. Si queremos una sociedad sin corrupción, no sólo debemos exigir a los demás que sean honestos, también nosotros mismos debemos observar un código ético personal que no admita excusas y que no sólo se aplique cuando los corruptos son los otros”, agregó el diputado Salazar.

La corrupción, insistió el legislador chiapaneco, encarece la economía y sus procesos. Basada en la libre competencia, la economía presume que los bienes y servicios compiten en precio y calidad. Así, cuando se favorece a empresas desde la función pública, se fuerza al ciudadano a consumir lo que hay, muchas veces de menor calidad, pero más caro, porque el costo de la corrupción se agrega a los precios.

“Otro aspecto o daño colateral de la corrupción es que inhibe la movilidad social. Para qué estudiar y querer ser los mejores, si con palancas, recomendaciones, padrinazgos o pagos onerosos, los menos capaces son los que ocupan los mejores espacios. Sumando al sistema productivo, otro miembro dispuesto a perpetuar la corrupción”, manifestó el político tuxtleco.

No hay duda, concluyó el presidente de la Comisión de Desarrollo Municipal de la Cámara de Diputados, la corrupción no sólo afecta el erario, corrompe el sistema político, el económico y atenta los valores morales, “debemos cambiar el enfoque como sociedad. Debemos dejar de ver a los corruptos como el único modelo de crecimiento. Debemos dejar de verlos como ejemplo. Y debemos condenar desde el acto más pequeño de corrupción en nuestras vidas. Ya vimos que el cambio será difícil se produzca desde arriba, hay empezar abajo”.

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